Barreras Culturales Que Los Hispanos Enfrentan En El Proceso de Recuperación de su Adicción

Pedir ayuda es difícil en cualquier lenguaje y en cualquier cultura. ¿Cómo sabemos cuándo necesitamos ayuda? ¿Qué tipo de ayuda necesitamos y cómo la vamos a pagar? ¿Qué van a pensar y a decir nuestras familias y amigos si pedimos ayuda? ¿Cómo vamos a ser vistos en nuestras comunidades y grupos sociales si se dan cuenta de nuestro problema? ¿Qué va a pasar si se dan cuenta que estamos en recuperación de una adicción?

Estas son sólo algunas preguntas que nos hacemos cuando empezamos a pensar en hacer un cambio en nuestras vidas, especialmente si ese cambio significa tomar decisiones acerca de un problema de adicción, dejar ir lo que es conocido y entrar a navegar todo un sistema que no es familiar. El miedo y la vergüenza suelen ser la razón principal por la cual las personas en general no piden ayuda o entran a un tratamiento para trabajar en su adicción.

Muchas conductas poco saludables crecen en el miedo y la vergüenza pues estas emociones son fuertes y dolorosas. Algunas personas se sienten humilladas y angustiadas cuando se dan cuenta que su comportamiento está fuera de control, han tomado malas decisiones y necesitan que otros intervengan y les ayuden. Es un proceso difícil para llegar a asumir esta realidad, dejar el ego de lado y permitirse ser vulnerable.

En la cultura Hispana el temor de ser juzgado como “loco o un drogadicto”, perder respeto y estatus en la comunidad hacen que las personas que sufren de adicciones evadan buscar ayuda para su problema de adicción. Muchas veces antes de recurrir a tratamientos formales acceden a la ayuda de tratamientos alternativos a través de chamanes y curanderos lo cual puede convertirse en una barrera potencial para abordar su problemática y realmente recibir un tratamiento efectivo. Sin embargo, no todas las barreras para el acceso a los servicios de salud mental son resultado directo de decisiones personales y la batalla interna con el miedo y la vergüenza.

La administración de Abuso de Sustancias y Servicios de Salud Mental indicaron en su Encuesta Nacional sobre Uso de Drogas que la utilización de medicamentos psiquiátricos y servicios de salud mental durante el último año fueron más altos en adultos blancos (14,4 por ciento), adultos que reportaron dos o más razas (14,1 por ciento) y los adultos Americanos o nativos de Alaska (13.6 por ciento), seguidos por los de raza negra (6,5 por ciento), Hispanos (5,7 por ciento) y Asiáticos (3,1 por ciento). Esta información nos indica que los hispanos están en el extremo inferior de pedir y recibir la ayuda que necesitan.

Muchas de las diferencias raciales  y étnicas reportadas en la utilización de servicios de salud mental tienden a ser resultado de barreras estructurales como la falta de transporte, la baja disponibilidad de proveedores de servicios especializados en español, el costo de dichos servicios, el estatus migratorio y la falta de seguro médico y benéficos limitados de salud mental.

De esta forma se indicó que los adultos hispanos tenían una estimación más baja en visitas de atención de salud mental en comparación con los adultos blancos, independientemente de su sexo, edad, nivel educativo, ingreso económico y seguro médico. ¿Te sorprende? Hay muchos aspectos que se deben considerar cuando se habla de por qué los hispanos no piden ayuda pues pedir ayuda es más que simplemente preguntar!

Carolina Gaviria, LMHC, NCC
Bilingual Psychotherapist (Spanish)